¿Es la pubalgia un problema grave?

La incidencia de problemas crónicos de pubis es superior al 23% en deportes como fútbol, hockey, tennis, running y rugby. Esto podría ser solo la punta del iceberg, ya que recientes estudios y nuestra experiencia, muestran que durante la temporada, el 50% de los jugadores experimentan algún dolor en el pubis durante su actividad y refieren limitaciones a la hora de jugar (golpeos, cambios de dirección y velocidad). La mayoría de los jugadores continúa jugando a pesar de estos síntomas antes de decidir parar.

 La misma literatura nos dice que los jugadores con dolor crónico tendrán un gran riesgo de sufrir problemas similares en las siguientes temporadas.

 Los costes económicos de esta lesión son muy altos debido a la presumible intervención quirúrgica, posterior proceso de rehabilitación y el tiempo de baja que esto conlleva. Cada día hay más evidencia de que el rendimiento de estos jugadores queda lejos de su mejor nivel durante todo este período, en el que no serán capaces de ser totalmente de ayuda al equipo. Existen trabajos que demuestran la relación entre una menor incidencia lesional en los jugadores con el éxito del equipo al final de la temporada.

¿Es difícil de diagnosticar?

La pubalgia es una lesión muy complicada debido a la dificultad de su manejo, a un comienzo muy insidioso de los síntomas y a una compleja anatomía y biomecánica de esta región. Por otro lado, la terminología para el diagnóstico varía mucho según cada país: sportsman hernia, pubalgia, síndrome del hockey, lesión de la aponeurosis abdominal y adductora, o Gilmore groin, son algunas de las maneras en las que podemos encontrar referencias a esta lesión. Detrás de todos estos nombres hay una gran cantidad de problemas de diferente origen.

 El uso de Resonancia Magnética (RM) y ecografía como herramientas principales para diagnosticar esta lesión no es efectivo; no existe correlación entre los síntomas y la imagen en gran parte de los casos, por lo que a menudo encontramos jugadores con sintomatología que tiene unos hallazgos normales en la RM.

 El diagnóstico debe basarse en la clínica y la biomecánica, dejando la RM y la ecografía como ayuda para excluir otras patologías y guiar parte del tratamiento. Necesitamos un diagnóstico de las estructuras que conforman esta región, pero es más importante aún, un diagnóstico funcional.

¿La cirugía es la solución?

Igual que con la terminología, hay una gran variabilidad en el abordaje quirúrgico dependiendo del cirujano, con dos claros objetivos: destensar las estructuras (tenotomía de aductor, tenotomía abdominal, liberación del ligamento inguinal) o reforzar las estructuras (suturas ligeramente o mínimamente invasivas). De acuerdo con la literatura y dependiendo del problema (pubis, pared abdominal, adductor, cadera) el tiempo para volver a jugar tras la cirugía oscila entre 8 y 23 semanas.

¿La solución está en la cirugía o en el proceso de rehabilitación tras la cirugía?

Después de volver a jugar tras la cirugía, muchos jugadores continúan sintiendo dolor, rigidez y una disminución de su rendimiento en algunas actividades como esprintar, cambiar de dirección o golpear la pelota.

Hay un alto porcentaje de jugadores operados que después de un período de tiempo (entre uno y dos años) volverán a tener problemas y necesitarán en muchos casos otra cirugía mayor.

Si las demandas físicas y biomecánicas del fútbol hacen que nuestras estructuras sufran, nos acabamos sometiendo a una operación para estas estructuras… pero, ¿y si intentamos cambiar la manera en la que nuestro cuerpo sufre estos impactos?

Si continuamos haciendo las mismas cosas, el problema acabará volviendo. A veces, llegando a tiempo, somos capaces de cambiar la situación del jugador y evitar la cirugía.

Un abordaje diferente para esta patología

Por todo lo expuesto, desde INNOVA, realizamos un completo análisis clínico y biomecánico apoyado en la RM y ecografía para conseguir un claro DIAGNÓSTICO FUNCIONAL del jugador afectado. El diagnóstico, por lo tanto es totalmente individualizado y específico para cada jugador. Frecuentemente encontramos jugadores con hallazgos similares en la RM, dolor similar, pero con una causa del problema totalmente diferente.

En INNOVA, valoramos todas las áreas (columna  torácica, columna lumbar, cadera, pubis, pared abdominal y la zona de los aductores) que tienen influencia a nivel clínico y biomecánico en este complejo problema. Valoramos la calidad de los tejidos, la tensión neural, el rango de movilidad, la fuerza, la resistencia y el control motor de estas zonas, para confirmar el diagnóstico y lo que es aun más importante: guiar nuestro tratamiento.

Tras años de experiencia con deportistas de élite, sabemos que no tendremos éxito a largo plazo si no corregimos todos los problemas biomecánicos y los desequilibrios que éstos crean. No intervenir sobre esta situación, da lugar a una predisposición a este tipo de lesiones.